INSTITUTO DE INVESTIGACIONES DE HISTORIA DEL DERECHO
Avda. de Mayo 1480, 1� Izquierda � (1085) Buenos Aires
Esto puede ser interesante, espero les sea de utilidad
Tomado de la Lista Clio:
La Comisión Directiva del Instituto de Investigaciones de Historia del
Derecho tiene el agrado de invitar a Ud. a la reunión de trabajo, que se
celebrará el día 2 de junio de 2011 a las 18 horas en la sede de este
Instituto, la que estará a cargo del Dr. Guillermo M. Pesaresi, quien
desarrollar� el tema: "La jurisdicci�n mercantil de Buenos Aires en el
período de 1862/1910�".
Saludamos a Ud. muy atentamente.
N�lida R. Liparoti V�ctor Tau Anzo�tegui
Secretaria
Director
lunes, 30 de mayo de 2011
sábado, 30 de abril de 2011
Revista sobre los trabajadores
El propósito de esta comunicación es la difusión de un blog que se abrirá en breve tiempo sobre los trabajadores de la Argentina. Es un trabajo que se ha realizado con mucho esfuerzo, entusiasmo y satisfacción de un grupo de la facultad.
Para un Proyecto de Reconocimiento Institucional 2010-2012, en el marco de la Cátedra Argentina II de Lettieri.
Les paso la dirección y esperamos también la visita de ustedes.
Quienes estén a metros o a kilómetros de distancia, y que este medio la acorta afortunadamente.
La dirección es la siguiente: www.trabajadoresrevistahistoria.blogspot.com
Para un Proyecto de Reconocimiento Institucional 2010-2012, en el marco de la Cátedra Argentina II de Lettieri.
Les paso la dirección y esperamos también la visita de ustedes.
Quienes estén a metros o a kilómetros de distancia, y que este medio la acorta afortunadamente.
La dirección es la siguiente: www.trabajadoresrevistahistoria.blogspot.com
miércoles, 27 de abril de 2011
Un cambio pacífico? período de entreguerras.
Por: Nora Céspedes
Eduard Carr, es un historiador reconocido y respetado por sus pares. Una muestra de ello es que este libro ha sido prologado por Esther Barbé de la Universidad Autónoma de Barcelona.Nacido en Londres (1892-1982 sus actividades fueron las siguientes:docente universitario, diplomático y director del “The Times”. Su carrera diplomática: de 1916 a 1936, sirvió en la Oficina de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, fue parte de la delegación en la Conferencia de Paz de París. Más tarde llegó a ser consejero de la Sociedad de Naciones. Luego entre 1931 y 1937, publicó numerosas obras sobre los historiadores y la historia. Dio lugar a una incipiente disciplina como las relaciones internacionales. Después de la guerra, en el de Balliol College, Oxford, y luego Trinity College, en la que publicó la mayoría de sus obras de divulgación "Historia de la Unión Soviética" y "¿Qué es la Historia?", los últimos años los pasó en Trinity College.
Es necesario tener en cuenta que el libro fue publicado en setiembre de 1939, planeado en 1937 y enviado a imprenta en junio de 1939. Es decir, estaba muy cerca de los hechos decisivos que condujeron a la segunda guerra mundial. Lo cual nos da la pauta de la aguda mirada crítica sobre su época y su tiempo. Eso requiere especial habilidad y maestría en un contexto histórico complejo como el período de entreguerras.
Brevemente haremos un repaso de algunos hechos previos a su publicación:
Uno de ellos fue el viraje de 1932 en las relaciones internacionales y en 1939 se agravaron por la segunda guerra mundial. Durante este período se produjo una serie de tratados en los diferentes países de Europa e incluso de Japón, que había llevado a cabo acciones sobre China en septiembre de 1931. La sociedad de Naciones llamó a que modificase actitud y ante la negativa lo condenó moralmente.
Además continuaban las secuelas de la crisis de 1929. Sumado a que en 1933 las acciones de Hitler rondaron el abandono de la Conferencia del Desarme y la Sociedad de Naciones. Además, en 1934 se realizó un pacto de no agresión con Polonia que quedó superado por la ficción del compromiso. Y encima, el 17 de julio de 1936 se produjo el golpe contra el gobierno de Frente Popular español, punto de partida de la guerra civil. En este mismo camino se dió la alianza Roma-Berlín, en noviembre de 1936. Otra alianza fue la de Alemania y Japón, a través del Pacto de Antikomintern, a la cual se sumó Italia en noviembre de 1937. Y meses antes Japón estaba en guerra abierta con China.
Sin embargo, los intentos de hallar el camino hacia la paz era un recorrido que ya no tenía regreso. Y aún con la intención del primer Ministro Cambarlain, en esos años, tomó las riendas de las operaciones luego de dos entrevistas con Hitler el 15 de setiembre de 1938, 22 y 23 de setiembre y además en la Conferencia de Munich. El 29 de setiembre en la que estuvieron Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia le concedieron a Hitler todo lo que reclamaba, es decir los Sudestes fueron incorporados. Y en marzo de 1939 las tropas alemanas invadieron Checoslovaquia.
Entonces,al tiempo que el gobierno soviético en una situación diferente en marzo de 1939, en el que Gran Bretaña y Francia trataron de negociar porque la URSS seguía en tratativas con Alemania para un futuro acuerdo de no agresión. Esta situación lo que propiciaban eran interrogantes sin respuesta. En esta situación, el 1 de setiembre fue cuando las tropas alemanas entraron a Polonia desencadenando el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Dentro de este contexto Eduard Carr escribió “La crisis de los veinte años (1919-1930)”. Dicho esto podemos avanzar.
El autor tiene dos objetivos principales: el primero, el rechazo del wilsonismo que se basaba en el orden internacional de la Primera Guerra Mundial, crítico del discurso internacionalista y moralista. El segundo objetivo se centra en el rechazo al sistema económico a través del cual propone la regulación económica a nivel internacional y de un estado que tenga pleno empleo, igualdad y justicia social, dejando de lado el ideario liberal. Situando de esta manera los fines sociales por encima de los beneficios económicos.
En las cuatro partes del texto: La ciencia de la política internacional, La crisis internacional, Política poder y moralidad, Conclusión: Las posibilidades de un nuevo orden internacional. Específicamente se propone establecer que la ética y la política deben despojarse de la moralidad para poder avanzar. Se refiere así al cambio en la política internacional, es decir, dejar atrás la política de la primera posguerra, lo que llamamos el Viejo Orden, en el que Gran Bretaña era la potencia imperial. Sin embargo, este liderazgo queda amenazado con la primera posguerra, y queda en manos de Estados Unidos con hegemonía mundial, política y económica. Este sería un rumbo con el que Carr no está de acuerdo con el nuevo orden internacional impuesto por el wilsonismo en un primer momento. Para ello a lo largo del su línea argumental nos va mencionando distintas instancias filosóficas (Platón, Kant, Maquiavelo, Descartes) para ir construyendo el consenso necesario de las distintas naciones de Europa requeridas en ese momento. Y de acuerdo a ello observa de manera crítica el proceder de las potencias que se dejaron llevar por esa moralidad. Y en el cual, sus deseos expuestos poco tuvieron que ver con sus acciones concretas, y por eso los diversos pactos de no agresión se desplomaron uno tras otro como el efecto dominó. Por lo tanto, sus estrategias políticas para evitar la guerra fueron inocuas. Respecto de esta política que estaba impregnada de los ideales liberales, y en ese sentido, el autor es crítico con la política de armonía de intereses así como con las ideas del darwinismo en la política, por ejemplo en Alemania que eliminaba a las naciones no aptas. Es allí donde surge esta idea de armonía rota que se produjo por el choque de intereses que implicaría la eliminación del competidor. Entonces hay una profunda contradicción entre el interés nacional y el bien universal, el caso de Estados Unidos que se conformó en una potencia deudora a acreedora. Se identificaba con la causa de la moralidad internacional con la política internacional, porque al mismo tiempo anexionaba otros territorios, demostrando de esta manera los límites del internacionalismo. Un fuerte fundamento es que la política es siempre política de poder. Porque la política no puede ser definida sólo en términos de poder, aunque sea esencial no es suficiente para entender un asunto político, un claro ejemplo de ello es el pacto de Locarno. En otro aspecto, la autoridad última del derecho deriva de la política, o en otras palabras que la autoridad con derecho a hacer y deshacer lproviene de la política. Y como la resolución de problemas internacionales por la vía judicial resultó insuficiente por las fallas del procedimiento arbitral y judicial. Entendiéndolo como el principio del acercamiento al cambio pacífico, punto de llegada para Carr. Porque entendía que el viejo orden no podía ser restaurado lo que implicaba un giro de trescientos sesenta grados que se imponía inevitablemente.
Dejando para el final una valoración personal, cabe mencionar que Carr guarda su objetivo cautelosa y celosamente, con la proposición del cambio pacífico. Y en cada capítulo fue reforzando sus ideas y conceptos. Supo apoyarse en distintos autores desde la filosofía para adentrarnos en la temática. Su propuesta trata de construir una alternativa convocando de alguna manera a un estado hobbesiano, es decir pasar del estado de naturaleza a un estado sociedad civil en el que cada uno de los países deja sus intereses particulares para el bien del Estado pero a un nivel supranacional. De sus preguntas que surgen gracias a su inquietante pluma aunque ha sido escrito cerca de los acontecimientos, la segunda guerra mundial. Puede abordarse el análisis en dos claves: como fuente histórica y como la de aquel historiador que intenta comprender todos los prolegómenos de la época como la de entreguerras. Y si lo pensamos más, no ha perdido vigencia el problema de lo supranacional. Es para el lector un gran desafío porque al contrario de otros textos deja muchas más preguntas que respuestas.
Dicho esto, se debe tener en cuenta que en esos tiempos había sido funcionario diplomático de Inglaterra y por lo cual ve como centro de ese estado supranacional a su país. Eso le quita cierta fidelidad a lo propuesto por el autor en las interesantes páginas del texto si tenemos en cuenta el momento histórico analizado.
Eduard Carr, es un historiador reconocido y respetado por sus pares. Una muestra de ello es que este libro ha sido prologado por Esther Barbé de la Universidad Autónoma de Barcelona.Nacido en Londres (1892-1982 sus actividades fueron las siguientes:docente universitario, diplomático y director del “The Times”. Su carrera diplomática: de 1916 a 1936, sirvió en la Oficina de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, fue parte de la delegación en la Conferencia de Paz de París. Más tarde llegó a ser consejero de la Sociedad de Naciones. Luego entre 1931 y 1937, publicó numerosas obras sobre los historiadores y la historia. Dio lugar a una incipiente disciplina como las relaciones internacionales. Después de la guerra, en el de Balliol College, Oxford, y luego Trinity College, en la que publicó la mayoría de sus obras de divulgación "Historia de la Unión Soviética" y "¿Qué es la Historia?", los últimos años los pasó en Trinity College.
Es necesario tener en cuenta que el libro fue publicado en setiembre de 1939, planeado en 1937 y enviado a imprenta en junio de 1939. Es decir, estaba muy cerca de los hechos decisivos que condujeron a la segunda guerra mundial. Lo cual nos da la pauta de la aguda mirada crítica sobre su época y su tiempo. Eso requiere especial habilidad y maestría en un contexto histórico complejo como el período de entreguerras.
Brevemente haremos un repaso de algunos hechos previos a su publicación:
Uno de ellos fue el viraje de 1932 en las relaciones internacionales y en 1939 se agravaron por la segunda guerra mundial. Durante este período se produjo una serie de tratados en los diferentes países de Europa e incluso de Japón, que había llevado a cabo acciones sobre China en septiembre de 1931. La sociedad de Naciones llamó a que modificase actitud y ante la negativa lo condenó moralmente.
Además continuaban las secuelas de la crisis de 1929. Sumado a que en 1933 las acciones de Hitler rondaron el abandono de la Conferencia del Desarme y la Sociedad de Naciones. Además, en 1934 se realizó un pacto de no agresión con Polonia que quedó superado por la ficción del compromiso. Y encima, el 17 de julio de 1936 se produjo el golpe contra el gobierno de Frente Popular español, punto de partida de la guerra civil. En este mismo camino se dió la alianza Roma-Berlín, en noviembre de 1936. Otra alianza fue la de Alemania y Japón, a través del Pacto de Antikomintern, a la cual se sumó Italia en noviembre de 1937. Y meses antes Japón estaba en guerra abierta con China.
Sin embargo, los intentos de hallar el camino hacia la paz era un recorrido que ya no tenía regreso. Y aún con la intención del primer Ministro Cambarlain, en esos años, tomó las riendas de las operaciones luego de dos entrevistas con Hitler el 15 de setiembre de 1938, 22 y 23 de setiembre y además en la Conferencia de Munich. El 29 de setiembre en la que estuvieron Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia le concedieron a Hitler todo lo que reclamaba, es decir los Sudestes fueron incorporados. Y en marzo de 1939 las tropas alemanas invadieron Checoslovaquia.
Entonces,al tiempo que el gobierno soviético en una situación diferente en marzo de 1939, en el que Gran Bretaña y Francia trataron de negociar porque la URSS seguía en tratativas con Alemania para un futuro acuerdo de no agresión. Esta situación lo que propiciaban eran interrogantes sin respuesta. En esta situación, el 1 de setiembre fue cuando las tropas alemanas entraron a Polonia desencadenando el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Dentro de este contexto Eduard Carr escribió “La crisis de los veinte años (1919-1930)”. Dicho esto podemos avanzar.
El autor tiene dos objetivos principales: el primero, el rechazo del wilsonismo que se basaba en el orden internacional de la Primera Guerra Mundial, crítico del discurso internacionalista y moralista. El segundo objetivo se centra en el rechazo al sistema económico a través del cual propone la regulación económica a nivel internacional y de un estado que tenga pleno empleo, igualdad y justicia social, dejando de lado el ideario liberal. Situando de esta manera los fines sociales por encima de los beneficios económicos.
En las cuatro partes del texto: La ciencia de la política internacional, La crisis internacional, Política poder y moralidad, Conclusión: Las posibilidades de un nuevo orden internacional. Específicamente se propone establecer que la ética y la política deben despojarse de la moralidad para poder avanzar. Se refiere así al cambio en la política internacional, es decir, dejar atrás la política de la primera posguerra, lo que llamamos el Viejo Orden, en el que Gran Bretaña era la potencia imperial. Sin embargo, este liderazgo queda amenazado con la primera posguerra, y queda en manos de Estados Unidos con hegemonía mundial, política y económica. Este sería un rumbo con el que Carr no está de acuerdo con el nuevo orden internacional impuesto por el wilsonismo en un primer momento. Para ello a lo largo del su línea argumental nos va mencionando distintas instancias filosóficas (Platón, Kant, Maquiavelo, Descartes) para ir construyendo el consenso necesario de las distintas naciones de Europa requeridas en ese momento. Y de acuerdo a ello observa de manera crítica el proceder de las potencias que se dejaron llevar por esa moralidad. Y en el cual, sus deseos expuestos poco tuvieron que ver con sus acciones concretas, y por eso los diversos pactos de no agresión se desplomaron uno tras otro como el efecto dominó. Por lo tanto, sus estrategias políticas para evitar la guerra fueron inocuas. Respecto de esta política que estaba impregnada de los ideales liberales, y en ese sentido, el autor es crítico con la política de armonía de intereses así como con las ideas del darwinismo en la política, por ejemplo en Alemania que eliminaba a las naciones no aptas. Es allí donde surge esta idea de armonía rota que se produjo por el choque de intereses que implicaría la eliminación del competidor. Entonces hay una profunda contradicción entre el interés nacional y el bien universal, el caso de Estados Unidos que se conformó en una potencia deudora a acreedora. Se identificaba con la causa de la moralidad internacional con la política internacional, porque al mismo tiempo anexionaba otros territorios, demostrando de esta manera los límites del internacionalismo. Un fuerte fundamento es que la política es siempre política de poder. Porque la política no puede ser definida sólo en términos de poder, aunque sea esencial no es suficiente para entender un asunto político, un claro ejemplo de ello es el pacto de Locarno. En otro aspecto, la autoridad última del derecho deriva de la política, o en otras palabras que la autoridad con derecho a hacer y deshacer lproviene de la política. Y como la resolución de problemas internacionales por la vía judicial resultó insuficiente por las fallas del procedimiento arbitral y judicial. Entendiéndolo como el principio del acercamiento al cambio pacífico, punto de llegada para Carr. Porque entendía que el viejo orden no podía ser restaurado lo que implicaba un giro de trescientos sesenta grados que se imponía inevitablemente.
Dejando para el final una valoración personal, cabe mencionar que Carr guarda su objetivo cautelosa y celosamente, con la proposición del cambio pacífico. Y en cada capítulo fue reforzando sus ideas y conceptos. Supo apoyarse en distintos autores desde la filosofía para adentrarnos en la temática. Su propuesta trata de construir una alternativa convocando de alguna manera a un estado hobbesiano, es decir pasar del estado de naturaleza a un estado sociedad civil en el que cada uno de los países deja sus intereses particulares para el bien del Estado pero a un nivel supranacional. De sus preguntas que surgen gracias a su inquietante pluma aunque ha sido escrito cerca de los acontecimientos, la segunda guerra mundial. Puede abordarse el análisis en dos claves: como fuente histórica y como la de aquel historiador que intenta comprender todos los prolegómenos de la época como la de entreguerras. Y si lo pensamos más, no ha perdido vigencia el problema de lo supranacional. Es para el lector un gran desafío porque al contrario de otros textos deja muchas más preguntas que respuestas.
Dicho esto, se debe tener en cuenta que en esos tiempos había sido funcionario diplomático de Inglaterra y por lo cual ve como centro de ese estado supranacional a su país. Eso le quita cierta fidelidad a lo propuesto por el autor en las interesantes páginas del texto si tenemos en cuenta el momento histórico analizado.
martes, 22 de marzo de 2011
Posibilidad de cursos con divesas orientaciones
Hola como les va, paso este dato porque puede ser de utilidad para las personas que ven el blog.
Puede ser una buena oportunidad, me lo pasó una amiga.
Además tiene un link para tener más información.
Un abrazo para todos.
Los cursos son gratis para los socios de aduba, sino, $50 por módulo (cada curso tiene dos)
uno de ellos da puntaje para la carrera docente
Les agradezco la difusión, Lili
ESte es el link
http://www.aduba.org.ar/capacitacion/cursos2.php?action=showcat&catid=6
Formación en investigación
Taller de producción de tesis, tesinas y/o monografías, Orientación cualitativa o etnográfica.
El seminario tiene por finalidad orientar y colaborar en procesos de producción de tesis, y a su vez también en tesinas y monografías en ciencias sociales bajo metodología cualitativa (preferentemente con orientación etnográfica). Los cursantes pueden tanto estar realizando trabajo de campo, iniciando el proceso de producción de la misma, o estar ingresando en sus etapas más avanzadas. O simplemente en proceso de la elección de temas, problemas, etc., con expectativas de realizar cierto avance durante el curso.
El seminario permitirá tanto introducir en la experiencia de la producción de la Tesis a quienes no cuenten con antecedentes en estos contenidos, así como posibilitará ampliar experiencias en aquellos que ya hayan ingresado en procesos tales como tareas de campo, avanzado en redacciones iniciales, etc. Se brindará espacio para debatir y arrojar luz sobre sobre el proceso complejo de la producción de una tesis, tanto desde su armado como desde el posicionamiento en la academia.
Docente: Dr. Ricardo de Sárraga
Duración: 30 horas, en 8 encuentros semanales de 3 horas cada uno más 6 horas de trabajo autónomo.
Horario: Jueves de 17:00 a 20:00
Inicio: 7 de abril
> Registrarse a este curso
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Epistemología y metodología en ciencias sociales. Desarrollo del enfoque cualitativo
Este curso posee como una de sus finalidades conformar un grupo de trabajo donde se elaboren discusiones y modos de aproximación tanto al acto del conocimiento, como a un desarrollo más extenso de los métodos y enfoques utilizados en la ciencia social. La segunda finalidad es promover el trabajo conjunto de todos los sujetos componentes del espacio áulico sobre sus propios intereses a fin de derivar objetivos, planes de trabajo, modos de aproximaciones empíricas. A fin de enriquecer el espacio se espera que no sólo el docente aporte sus experiencias de campo, sino que los cursantes brinden inquietudes, acercamientos iniciales, ideas preliminares, avances empíricos.
El curso permitirá tanto introducir en tema a quienes no cuenten con antecedentes en estos contenidos, así como posibilitará ampliar experiencias en aquellos que ya se hayan interesado en tareas de campo en problemáticas diversas. El acento no estará tanto en el desarrollo de cada técnica o instrumento por separado, sino justamente en sus posibilidades de articulación a través de la perspectiva del actor, el análisis de la reflexividad, en una relación dialéctica entre sujeto–objeto y en la necesidad de conocimiento e interpretación del otro y de la propia posición en el campo.
Además, se trabajará con una segunda finalidad, consistente en articular experiencias de campo que los mismos cursantes hayan experimentado. Para ello se propone el debate grupal y la coordinación docente. A su vez se ejemplificará sobre trabajos extensos realizados por el docente: principalmente Florencio Varela, periferia del AMBA; en “Ciudad Oculta”, villa de emergencia en Ciudad de Buenos Aires; en Villa Carlos Gardel en Morón, los barrios porteños de San Telmo, Parque de los Patricios y Lugano, además de otros que puedan extraerse de la bibliografía especializada.
Docente: Dr. Ricardo de Sárraga
Duración: 30 horas en 8 encuentros semanales de 3 horas cada uno, más 6 horas de trabajo autónomo.
Horario: Miércoles de 15:00 a 18:00
Inicio: 27 de abril
Este curso otorga puntaje para la carrera docente, según Resolución 734/2010 MEGC
> Registrarse a este curso
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El habitar en Buenos Aires desde la cultura barrial. Perspectiva histórica de la urbe desde San Telmo, Parque Patricios y Villa Lugano.
El seminario tiene una doble finalidad; por un lado presentar una introducción teórica y metodológica al trabajo de campo con orientación etnográfica. Pero además se ejemplificará profundamente el habitar urbano a través de la descripción de tres barrios porteños: San Telmo, Parque de los Patricios y Villa Lugano. Para ello serán de utilidad los estudios culturales provenientes de la sociología y de la antropología para analizar desde una perspectiva histórica estos sectores de la ciudad, además de brindar los Lineamientos de la Teoría del Habitar. Pueden enriquecer este espacio graduados o cursantes de postgrado con orientación social y/o urbana; interesados en tareas de campo en sectores urbanos o problemáticas diversas de cualquier sector socioeconómico, como así también todos aquellos interesados en la problemática urbana de la Ciudad de Buenos Aires.
En los primeros encuentros se buscará introducir teoría y metodología; aunque durante el avance de los mismos se buscará debatir sobre experiencias de campo e intereses de los cursantes. Se dedicará espacio central de clases para articular con la metodología etnográfica: registros, observación participante, la entrevista no dirigida, etc. Además se brindarán lineamientos para el análisis de prácticas sociales.
Se brindará espacio para ejemplificar con trabajos realizados por el docente en los sectores urbanos mencionados, además de otros extraídos de la bibliografía especializada.
Docente: Dr. Ricardo de Sárraga
Duración: 30 horas, en 8 encuentros semanales de 3 horas cada uno, más 6 horas de trabajo autónomo.
Horario: Lunes de 13:00 a 16:00
Inicio: 11 de abril
> Registrarse a este curso
Puede ser una buena oportunidad, me lo pasó una amiga.
Además tiene un link para tener más información.
Un abrazo para todos.
Los cursos son gratis para los socios de aduba, sino, $50 por módulo (cada curso tiene dos)
uno de ellos da puntaje para la carrera docente
Les agradezco la difusión, Lili
ESte es el link
http://www.aduba.org.ar/capacitacion/cursos2.php?action=showcat&catid=6
Formación en investigación
Taller de producción de tesis, tesinas y/o monografías, Orientación cualitativa o etnográfica.
El seminario tiene por finalidad orientar y colaborar en procesos de producción de tesis, y a su vez también en tesinas y monografías en ciencias sociales bajo metodología cualitativa (preferentemente con orientación etnográfica). Los cursantes pueden tanto estar realizando trabajo de campo, iniciando el proceso de producción de la misma, o estar ingresando en sus etapas más avanzadas. O simplemente en proceso de la elección de temas, problemas, etc., con expectativas de realizar cierto avance durante el curso.
El seminario permitirá tanto introducir en la experiencia de la producción de la Tesis a quienes no cuenten con antecedentes en estos contenidos, así como posibilitará ampliar experiencias en aquellos que ya hayan ingresado en procesos tales como tareas de campo, avanzado en redacciones iniciales, etc. Se brindará espacio para debatir y arrojar luz sobre sobre el proceso complejo de la producción de una tesis, tanto desde su armado como desde el posicionamiento en la academia.
Docente: Dr. Ricardo de Sárraga
Duración: 30 horas, en 8 encuentros semanales de 3 horas cada uno más 6 horas de trabajo autónomo.
Horario: Jueves de 17:00 a 20:00
Inicio: 7 de abril
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Epistemología y metodología en ciencias sociales. Desarrollo del enfoque cualitativo
Este curso posee como una de sus finalidades conformar un grupo de trabajo donde se elaboren discusiones y modos de aproximación tanto al acto del conocimiento, como a un desarrollo más extenso de los métodos y enfoques utilizados en la ciencia social. La segunda finalidad es promover el trabajo conjunto de todos los sujetos componentes del espacio áulico sobre sus propios intereses a fin de derivar objetivos, planes de trabajo, modos de aproximaciones empíricas. A fin de enriquecer el espacio se espera que no sólo el docente aporte sus experiencias de campo, sino que los cursantes brinden inquietudes, acercamientos iniciales, ideas preliminares, avances empíricos.
El curso permitirá tanto introducir en tema a quienes no cuenten con antecedentes en estos contenidos, así como posibilitará ampliar experiencias en aquellos que ya se hayan interesado en tareas de campo en problemáticas diversas. El acento no estará tanto en el desarrollo de cada técnica o instrumento por separado, sino justamente en sus posibilidades de articulación a través de la perspectiva del actor, el análisis de la reflexividad, en una relación dialéctica entre sujeto–objeto y en la necesidad de conocimiento e interpretación del otro y de la propia posición en el campo.
Además, se trabajará con una segunda finalidad, consistente en articular experiencias de campo que los mismos cursantes hayan experimentado. Para ello se propone el debate grupal y la coordinación docente. A su vez se ejemplificará sobre trabajos extensos realizados por el docente: principalmente Florencio Varela, periferia del AMBA; en “Ciudad Oculta”, villa de emergencia en Ciudad de Buenos Aires; en Villa Carlos Gardel en Morón, los barrios porteños de San Telmo, Parque de los Patricios y Lugano, además de otros que puedan extraerse de la bibliografía especializada.
Docente: Dr. Ricardo de Sárraga
Duración: 30 horas en 8 encuentros semanales de 3 horas cada uno, más 6 horas de trabajo autónomo.
Horario: Miércoles de 15:00 a 18:00
Inicio: 27 de abril
Este curso otorga puntaje para la carrera docente, según Resolución 734/2010 MEGC
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El habitar en Buenos Aires desde la cultura barrial. Perspectiva histórica de la urbe desde San Telmo, Parque Patricios y Villa Lugano.
El seminario tiene una doble finalidad; por un lado presentar una introducción teórica y metodológica al trabajo de campo con orientación etnográfica. Pero además se ejemplificará profundamente el habitar urbano a través de la descripción de tres barrios porteños: San Telmo, Parque de los Patricios y Villa Lugano. Para ello serán de utilidad los estudios culturales provenientes de la sociología y de la antropología para analizar desde una perspectiva histórica estos sectores de la ciudad, además de brindar los Lineamientos de la Teoría del Habitar. Pueden enriquecer este espacio graduados o cursantes de postgrado con orientación social y/o urbana; interesados en tareas de campo en sectores urbanos o problemáticas diversas de cualquier sector socioeconómico, como así también todos aquellos interesados en la problemática urbana de la Ciudad de Buenos Aires.
En los primeros encuentros se buscará introducir teoría y metodología; aunque durante el avance de los mismos se buscará debatir sobre experiencias de campo e intereses de los cursantes. Se dedicará espacio central de clases para articular con la metodología etnográfica: registros, observación participante, la entrevista no dirigida, etc. Además se brindarán lineamientos para el análisis de prácticas sociales.
Se brindará espacio para ejemplificar con trabajos realizados por el docente en los sectores urbanos mencionados, además de otros extraídos de la bibliografía especializada.
Docente: Dr. Ricardo de Sárraga
Duración: 30 horas, en 8 encuentros semanales de 3 horas cada uno, más 6 horas de trabajo autónomo.
Horario: Lunes de 13:00 a 16:00
Inicio: 11 de abril
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miércoles, 2 de marzo de 2011
Las bases de lo Feudal en Wickham
Por:Nora Céspedes
La transición de la Antigüedad al Feudalismo como su consolidación y la transición del Feudalismo al Capitalismo, son debates fundamentales y apasionantes dentro de la historia. La transición del de la Antiguedad al Feudalismo es lo que nos ocupa. En este sentido desarrollaron temas en relación a lo social, lo económico, lo político y sobre las mentalidades. Otro tema que nos ocupa también es la definición de lo “Feudal”.
Antes haremos un breve contexto historiográfico fundante: como los fiscalistas o juridicistas, que proponían la continuidad del sistema fiscal de recaudación romano para explicar la transición de la antigüedad al feudalismo. Por lo tanto, la centralidad giraba en torno al latifundio en su consolidación. De la misma manera, Bloch consideró “Feudal” a todo aquello que se econtraba entre la zona del Loire al Rhin. Sin embargo, estos estudios fueron superados por el análisis en las fronteras del reino carolingio, en la región del Mâconne de George Duby, en el cual puso en consideración la preeminencia de la tierra alodial, de los pequeños propietarios independientes. Y que Bonnassie con su tesis en la zona de Cataluña y la revolución del año 1000 profundizó la tesis mutacionista.
En este sentido, Wickham ha realizado su contribución respecto de la problemática alrededor de la categoría “Feudal” en la región de Toscana. La principal pregunta que se hace es ¿hasta dónde se puede cumplir la definición de lo “Feudal”? y utiliza el modelo “típico ideal” a través de la comparación con el resto de Europa a través de la Toscana. Él es un historiador inglés, de matriz weberiana, y para exponerla se apoya en la teoría clásica de “Feudal” en Italia y la contrasta la tesis mutacionista. Historiográficamente, el autor tiene un punto de vista intermedio entre ambas tesis, entre la tesis mutacionista y fiscalista. Su propuesta es muy novedosa en este aspecto.
Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, Wickham aplica el modelo del tipo ideal a la matriz clásica de Giovanni Tabacco para definir lo Feudal en Italia, resaltando el contraste que produce la comparación, es decir el autor utiliza el método comparativo. Para ello, primero define “Feudal” que se encuentra: “(…) más allá de la relación entre señores y campesinos, se expresa en la relación económico-social y a través del control de la tierra. Es “Feudal” cuando, en el interior del Imperio Romano, los trabajadores agrícolas dejaron de ser esclavos encerrados en las ergástolas y obligados a trabajar según la voluntad del dueño y se convirtieron en dependientes, libres o esclavos, con sus casas propias y sus parcelas de tierra". Y segundo: cuando las estructuras tributarias del Estado romano se destruyeron en las siglos V-VI, también la política comienza a basarse cada vez más en el control de la tierra: esta “Política de la tierra puede llamarse igualmente “feudal” . Entonces, “cada estructura de distribución del poder en la Edad Media occidental, es sólo un aspecto de esta realidad general del “feudalismo”.
El autor plantea que la idea de mutación o revolución se ubica en realidad entre los siglos X y XI, pero en Italia sucedió de 950 d.C. en adelante.
Planteadas las nociones generales, que Whickham señala son cinco elementos esenciales de la construcción de lo “feudal” entre los que se encuentran. ¿Entonces a partir de qué se puede expresar lo "Feudal"?: 1º) a partir de la patrimonialización del poder público; 2º) por el incremento de las relaciones privadas entre los hombres de los linajes superiores; 3º) el grupo militar, desarrollado desde 950 en adelante, siendo cada vez más fácil individualizar un nuevo grupo social, de notables locales y militarizados; 4º) es la aparición de los derechos señoriales como parte integrante del poder local del linaje militar sobre los campesinos; 5º) es la ciudad, elemento esencial de Italia.
Veremos cómo estos cinco elementos se manifiestan en la patrimonialización del poder en Toscana durante el siglo X: en los condes y marqueses en quienes se inició como un atributo de la familia, extendiéndose donde la familia tenía propiedades y derechos, allí surgieron nuevas circunscripciones informales, que tomaron el nombre de contee y marchesati, en vez de comitati y marche.
La segunda característica es sobre las relaciones privadas entre los hombres de los linajes superiores: algunas eran en horizontal, para ayuda mutua familiar, pero de más importancia tomaron los lazos de dependencia. Para Italia “vasallo” sólo indicaba al dependiente militar que había hecho juramento, y el “feudo” sólo una nueva versión de las relaciones tradicionales de dependencia. Los beneficios o feudos en el siglo X eran aún precarios, y serían fuentes de propiedad aristocrática recién en el XI. Entonces, lo “feudal” era usado para cosas dispares.
La tercer característica,es que desde 950 en adelante es cada vez más fácil individualizar un nuevo grupo social, de notables locales y militarizados, con nombres diferentes en distintas partes del reino, y eran descendientes de los notables rurales del siglo IX, con las tierras alodiales; su acceso a la élite militar se basaba en los livelli y en sus feudos, que con frecuencia eran usurpados a los eclesiásticos. Es recién a principios del XI cuando se puede observar una clara estratificación social entre linaje aristocrático y militar de la población civil, campesinos y otros súbditos. Es decir, que el estatus social dependía de sobre todo de la riqueza territorial. Ser noble implicaba estar más ligado a los privilegios militares, y ya a mediados del siglo era casi esencial que cada aristócrata controlase un castillo.
El cuarto elemento, es la aparición de los derechos señoriales como parte integrante del poder local del linaje militar sobre los campesinos, Italia no tuvo una cristalización inmediata, los señoríos territoriales por lo general no fueron comunes en el Norte de Italia hasta fines del siglo XI.
El quinto elemento fue la ciudad en el 1000, elemento esencial de su singularidad. Los señores locales tenían poder político y su equivalente urbano en la concesión del rey tales como, tribunales ciudadanos y de defensa militar de las murallas a los obispos, esta política comenzó hacia el 900 hasta mediados del siglo XI.
Posteriormente en su artículo Whickhan compara el caso italiano con la experiencia francesa, las similitudes se entraban en el proceso de privatización y descentralización.
No obstante, las diferencias se encuentran en el momento cronológico de las “crisis” del sistema público, no tuvo una fecha precisa Toscana, 1080-1120. La otra diferencia, es que sobrevivieron de forma relativa grupos de pequeños propietarios libres. Y por último, consiste en la naturaleza de la ciudad en Italia, porque la crisis fue en otro momento, puesto que el siglo de las guerras fue el XII y no en el XI, cuando sucedió la crisis de legitimidad.
Por consiguiente podemos observar que en su exposición Wickham se basa en Italia del Norte, donde los reyes alemanes durante su ocupación dejaron huellas de poder militar autónomo e invencible, eso contribuyó a la continuidad de la estructura tradicional, y ya en el X con Berengario I (888 a 924) autorizó la primera oleada de “incastillamiento”. Durante este mismo siglo, las relaciones privadas comenzaron lentamente a penetrar en las públicas. Sin embargo, en Toscana “permaneció menos feudal y señorial que el resto de Italia y de Europa. Por tanto la crisis de la marca era política; era posible que un poder político administrase (…) sin debilitarse y tal vez al menos en las Toscana de las ciudades, sin las guerras hubiera podido continuar haciéndolo, como ocurrió después de todo en Inglaterra, en el extremos opuesto del mundo post-Carolingio”.
En definitiva, Wickham nos demuestra que Toscana permaneció menos feudal y señorial que el resto de Italia y de Europa. Por lo cual, se expresa en la existencia de un poder político que se administró sin debilitarse. Igual que en Inglaterra, en el extremo opuesto del mundo post-carolingio.
El artículo es muy interesante por su forma de analizar, porque coloca la lupa el concepto central como “feudal”. Utilizando el método comparativo, coloca el lente sobre puntos clave, lugares donde no se cumplen totalmente los paradigmas clásicos, y donde tampoco cierran del todo los del mutacionismo para explicar el feudalismo. Fue muy hábil en no meterse en el debate mismo del feudalismo, para luego estudiar el caso de Toscana, porque sería un trabajo infinito. Tal vez cuestionaría la forma de conclusión del trabajo porque: se entiende porqué lo hace, al colocar la lente sobre la ciudad, observando su complejidad en medio de una zona que no era completamente feudal deslizando: “la mutación se disuelve” , con esta frase en realidad deja claro que no quiere tomar una posición controvertida con ninguna de las corrientes historiográficas . Wickham, es un gran historiador respetable y serio. En la resolución del artículo es confuso, porque termina abriendo otro tema como el de las ciudades, que ya había desarrollado dentro del cuerpo del texto. Igualmente cumple con los objetivos propuestos al principio. Porque suele pasar todo lo contrario en la mayoría de los casos o se abren hacia temas que no son explicados. La lectura fue enriquecedora por su complejidad, ya que el autor se mueve de una región a otra rápidamente dando la sensación del movimiento del lente de una lupa, no solo por la ampliación de la observación sino también por la velocidad en que mueve el lente para analizar cada una de ellas.
Notas al pie en el original.
La transición de la Antigüedad al Feudalismo como su consolidación y la transición del Feudalismo al Capitalismo, son debates fundamentales y apasionantes dentro de la historia. La transición del de la Antiguedad al Feudalismo es lo que nos ocupa. En este sentido desarrollaron temas en relación a lo social, lo económico, lo político y sobre las mentalidades. Otro tema que nos ocupa también es la definición de lo “Feudal”.
Antes haremos un breve contexto historiográfico fundante: como los fiscalistas o juridicistas, que proponían la continuidad del sistema fiscal de recaudación romano para explicar la transición de la antigüedad al feudalismo. Por lo tanto, la centralidad giraba en torno al latifundio en su consolidación. De la misma manera, Bloch consideró “Feudal” a todo aquello que se econtraba entre la zona del Loire al Rhin. Sin embargo, estos estudios fueron superados por el análisis en las fronteras del reino carolingio, en la región del Mâconne de George Duby, en el cual puso en consideración la preeminencia de la tierra alodial, de los pequeños propietarios independientes. Y que Bonnassie con su tesis en la zona de Cataluña y la revolución del año 1000 profundizó la tesis mutacionista.
En este sentido, Wickham ha realizado su contribución respecto de la problemática alrededor de la categoría “Feudal” en la región de Toscana. La principal pregunta que se hace es ¿hasta dónde se puede cumplir la definición de lo “Feudal”? y utiliza el modelo “típico ideal” a través de la comparación con el resto de Europa a través de la Toscana. Él es un historiador inglés, de matriz weberiana, y para exponerla se apoya en la teoría clásica de “Feudal” en Italia y la contrasta la tesis mutacionista. Historiográficamente, el autor tiene un punto de vista intermedio entre ambas tesis, entre la tesis mutacionista y fiscalista. Su propuesta es muy novedosa en este aspecto.
Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, Wickham aplica el modelo del tipo ideal a la matriz clásica de Giovanni Tabacco para definir lo Feudal en Italia, resaltando el contraste que produce la comparación, es decir el autor utiliza el método comparativo. Para ello, primero define “Feudal” que se encuentra: “(…) más allá de la relación entre señores y campesinos, se expresa en la relación económico-social y a través del control de la tierra. Es “Feudal” cuando, en el interior del Imperio Romano, los trabajadores agrícolas dejaron de ser esclavos encerrados en las ergástolas y obligados a trabajar según la voluntad del dueño y se convirtieron en dependientes, libres o esclavos, con sus casas propias y sus parcelas de tierra". Y segundo: cuando las estructuras tributarias del Estado romano se destruyeron en las siglos V-VI, también la política comienza a basarse cada vez más en el control de la tierra: esta “Política de la tierra puede llamarse igualmente “feudal” . Entonces, “cada estructura de distribución del poder en la Edad Media occidental, es sólo un aspecto de esta realidad general del “feudalismo”.
El autor plantea que la idea de mutación o revolución se ubica en realidad entre los siglos X y XI, pero en Italia sucedió de 950 d.C. en adelante.
Planteadas las nociones generales, que Whickham señala son cinco elementos esenciales de la construcción de lo “feudal” entre los que se encuentran. ¿Entonces a partir de qué se puede expresar lo "Feudal"?: 1º) a partir de la patrimonialización del poder público; 2º) por el incremento de las relaciones privadas entre los hombres de los linajes superiores; 3º) el grupo militar, desarrollado desde 950 en adelante, siendo cada vez más fácil individualizar un nuevo grupo social, de notables locales y militarizados; 4º) es la aparición de los derechos señoriales como parte integrante del poder local del linaje militar sobre los campesinos; 5º) es la ciudad, elemento esencial de Italia.
Veremos cómo estos cinco elementos se manifiestan en la patrimonialización del poder en Toscana durante el siglo X: en los condes y marqueses en quienes se inició como un atributo de la familia, extendiéndose donde la familia tenía propiedades y derechos, allí surgieron nuevas circunscripciones informales, que tomaron el nombre de contee y marchesati, en vez de comitati y marche.
La segunda característica es sobre las relaciones privadas entre los hombres de los linajes superiores: algunas eran en horizontal, para ayuda mutua familiar, pero de más importancia tomaron los lazos de dependencia. Para Italia “vasallo” sólo indicaba al dependiente militar que había hecho juramento, y el “feudo” sólo una nueva versión de las relaciones tradicionales de dependencia. Los beneficios o feudos en el siglo X eran aún precarios, y serían fuentes de propiedad aristocrática recién en el XI. Entonces, lo “feudal” era usado para cosas dispares.
La tercer característica,es que desde 950 en adelante es cada vez más fácil individualizar un nuevo grupo social, de notables locales y militarizados, con nombres diferentes en distintas partes del reino, y eran descendientes de los notables rurales del siglo IX, con las tierras alodiales; su acceso a la élite militar se basaba en los livelli y en sus feudos, que con frecuencia eran usurpados a los eclesiásticos. Es recién a principios del XI cuando se puede observar una clara estratificación social entre linaje aristocrático y militar de la población civil, campesinos y otros súbditos. Es decir, que el estatus social dependía de sobre todo de la riqueza territorial. Ser noble implicaba estar más ligado a los privilegios militares, y ya a mediados del siglo era casi esencial que cada aristócrata controlase un castillo.
El cuarto elemento, es la aparición de los derechos señoriales como parte integrante del poder local del linaje militar sobre los campesinos, Italia no tuvo una cristalización inmediata, los señoríos territoriales por lo general no fueron comunes en el Norte de Italia hasta fines del siglo XI.
El quinto elemento fue la ciudad en el 1000, elemento esencial de su singularidad. Los señores locales tenían poder político y su equivalente urbano en la concesión del rey tales como, tribunales ciudadanos y de defensa militar de las murallas a los obispos, esta política comenzó hacia el 900 hasta mediados del siglo XI.
Posteriormente en su artículo Whickhan compara el caso italiano con la experiencia francesa, las similitudes se entraban en el proceso de privatización y descentralización.
No obstante, las diferencias se encuentran en el momento cronológico de las “crisis” del sistema público, no tuvo una fecha precisa Toscana, 1080-1120. La otra diferencia, es que sobrevivieron de forma relativa grupos de pequeños propietarios libres. Y por último, consiste en la naturaleza de la ciudad en Italia, porque la crisis fue en otro momento, puesto que el siglo de las guerras fue el XII y no en el XI, cuando sucedió la crisis de legitimidad.
Por consiguiente podemos observar que en su exposición Wickham se basa en Italia del Norte, donde los reyes alemanes durante su ocupación dejaron huellas de poder militar autónomo e invencible, eso contribuyó a la continuidad de la estructura tradicional, y ya en el X con Berengario I (888 a 924) autorizó la primera oleada de “incastillamiento”. Durante este mismo siglo, las relaciones privadas comenzaron lentamente a penetrar en las públicas. Sin embargo, en Toscana “permaneció menos feudal y señorial que el resto de Italia y de Europa. Por tanto la crisis de la marca era política; era posible que un poder político administrase (…) sin debilitarse y tal vez al menos en las Toscana de las ciudades, sin las guerras hubiera podido continuar haciéndolo, como ocurrió después de todo en Inglaterra, en el extremos opuesto del mundo post-Carolingio”.
En definitiva, Wickham nos demuestra que Toscana permaneció menos feudal y señorial que el resto de Italia y de Europa. Por lo cual, se expresa en la existencia de un poder político que se administró sin debilitarse. Igual que en Inglaterra, en el extremo opuesto del mundo post-carolingio.
El artículo es muy interesante por su forma de analizar, porque coloca la lupa el concepto central como “feudal”. Utilizando el método comparativo, coloca el lente sobre puntos clave, lugares donde no se cumplen totalmente los paradigmas clásicos, y donde tampoco cierran del todo los del mutacionismo para explicar el feudalismo. Fue muy hábil en no meterse en el debate mismo del feudalismo, para luego estudiar el caso de Toscana, porque sería un trabajo infinito. Tal vez cuestionaría la forma de conclusión del trabajo porque: se entiende porqué lo hace, al colocar la lente sobre la ciudad, observando su complejidad en medio de una zona que no era completamente feudal deslizando: “la mutación se disuelve” , con esta frase en realidad deja claro que no quiere tomar una posición controvertida con ninguna de las corrientes historiográficas . Wickham, es un gran historiador respetable y serio. En la resolución del artículo es confuso, porque termina abriendo otro tema como el de las ciudades, que ya había desarrollado dentro del cuerpo del texto. Igualmente cumple con los objetivos propuestos al principio. Porque suele pasar todo lo contrario en la mayoría de los casos o se abren hacia temas que no son explicados. La lectura fue enriquecedora por su complejidad, ya que el autor se mueve de una región a otra rápidamente dando la sensación del movimiento del lente de una lupa, no solo por la ampliación de la observación sino también por la velocidad en que mueve el lente para analizar cada una de ellas.
Notas al pie en el original.
domingo, 2 de enero de 2011
Saludos de Año Nuevo

La intención de esta publicación es agradecer a todos los que han visitado y difundido este blog, que surgió con la idea de poder intercambiar los conocimientos aprehendidos en cada uno de los ámbitos de estudio.
La invitación continua para que puedan hacer comentarios de las publicaciones realizadas. Ello permite que podamos profundizar y potenciarnos en esta tarea que nos hemos propuesto es fundamental.
Los invito, si gustan a ser seguidores del blog.
Comparto también un lugar de Buenos Aires, la fotografía titulada "En pleno vuelo"
Además tenemos en el blog las estadísticas que indican que se ha visto desde varios países, eso es muy alentador!!
Un cálido saludo a todos aquellos que han participado con su material, trascendental, compañeros que comparten de la idea central que tiene "La historia en Reseñas". Y desde ya un gran agradecimiento a los que la han visitado!!
Fuerte Abrazo
Nora Céspedes
jueves, 25 de noviembre de 2010
Liberalismo y Democracia
Por: Cecilia Muñoz
Nadie puede dudar que el filósofo y jurista Norberto Bobbio sea una de los intelectuales que más se ha destacado dentro del pensamiento italiano a lo largo del siglo XX. Su extensa obra incluye numerosos artículos, compendios y libros enteros dedicados fundamentalmente a temas relacionados con la historia de la filosofía y del pensamiento político y con la teoría jurídica. Nacido en el año 1909 en la ciudad de Turín donde se radicó toda su vida, cursó simultáneamente sus estudios superiores en las áreas de Derecho y Filosofía durante la convulsionada década de 1930, y posteriormente se desempeñó como catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía política hasta su retiro en 1979. En materia política fue un declarado opositor al fascismo al que calificó como “una pesadilla” y al perfil totalitario de Benito Mussolini. A partir de 1934 su militancia antifascista lo llevó primero a formar junto con otros amigos la agrupación Giustizia e Libertà y luego a presentarse en las elecciones municipales de 1946 como candidato por el Partito d’Azione, producto de la fusión entre su agrupación y el movimiento liberalsocialista. Esa fue su única experiencia como parte de una estructura partidaria ya que, tras el fracaso electoral, el partido se disolvió y de allí en más su actividad política estaría dirigida hacia la opinión escrita y a algunas conferencias públicas, siempre conservando su ideología socialista-liberal, pero desde un lugar más marginal. Respecto a su carácter intelectual y a las influencias que ha recibido en el transcurso de su formación profesional, puede decirse que muchas fueron las corrientes científicas y filosóficas que dejaron una huella en el desarrollo de su pensamiento. Desde sus primeros tiempos como recién graduado, Bobbio sintió la influencia del filósofo idealista Giovanni Gentile, aunque la adhesión de éste al régimen fascista lo terminó decepcionando. Esta situación lo llevó a acercarse más a otro importante seguidor de la “filosofía del espíritu” de G W F Hegel en Italia por aquellos tiempos, pero antifascista a ultranza: el filósofo, historiador y político Benedetto Croce. La figura de Croce fue realmente crucial para Bobbio porque con él no sólo desarrolló su perfil idealista sino que también se acercó al historicismo. Su inclinación manifiesta desde sus tiempos como estudiante a dedicarse a temas históricos se vio reforzada por la teoría de Croce quien consideraba que había que ver al pasado en términos del presente, estudiando la historia desde la filosofía. Esta corriente interpretativa se presenta claramente como opuesta al positivismo científico imperante durante todo el siglo XIX, ya que, en lugar de intentar buscar para la historia leyes generales inspiradas en la metodología experimental de las Ciencias Naturales plantea la necesidad de considerar de forma relativa los rasgos específicos e individuales de cada situación histórica, la cuál es única e irrepetible. Si bien Bobbio en un primer momento se nutrió de esta doctrina, su influencia absoluta no perduró mucho tiempo en su pensamiento. Durante su edad madura tendió a relativizar estas teorías, aceptando al historicismo sólo en parte, principalmente en el punto en que plantea que la cultura, así como la filosofía, son productos que varían según la época en la que se desarrollan y en la que se interpretan, es decir, el estudio del mundo cultural en el que está inserta la historia no puede realizarse desde una posición externa, sino que está condicionado por el punto de vista y la percepción que tiene de los hechos el historiador. Este es un rasgo que va a ser característico en los trabajos de este autor pertenecientes a las décadas del 1960,1970 y 1980, los cuáles comprenden la mayor parte de sus obras más destacadas. Sus estudios sobre historia de la filosofía no van a ser sobre casos generales, sino sobre casos específicos, teniendo en cuenta el contexto histórico de los sucesos, teorías y doctrinas analizadas, y donde sus comentarios y aportes teóricos serán incorporados en función de su cualidad de filósofo liberal-progresista.
Toda esta sintética exposición de la figura y el talante intelectual de Norberto Bobbio, sirven de preludio para examinar un libro escrito en 1985 que no suele figurar entre sus obras cumbres como el Diccionario de Política, Contribución a la teoría del Derecho, De Hobbes a Marx, o El positivismo jurídico: Liberalismo y Democracia. Este breve trabajo tiene como tema principal el planteo y posterior análisis reflexivo de la relación antagónica y conflictiva que existe entre la idea de libertad ─ defendida a ultranza por el liberalismo en su carácter individual─ y la idea de igualdad─ en la cuál se basa desde sus orígenes la doctrina democrática. Estos dos valores morales, políticos y jurídicos son considerados como imprescindibles para el desarrollo del modelo liberal de instaurar repúblicas democráticas en contraposición a los antiguos estados autoritarios y paternalistas─vinculados a la noción de estado máximo─, con una actuación del Estado limitada sólo a garantizar la libertad del goce de los derechos individuales y a no intervenir en el curso natural de las fuerzas económicas─el avance de la concepción de estado mínimo─. La contrariedad surge cuando el reclamo democrático de igualdad que ambiciona el desarrollo conjunto de la comunidad amenaza con reducir la esfera de libertad particular de los miembros que la componen. Por consiguiente, el ideal liberal sólo admite la equidad parcialmente, sobre todo en lo que compete al uso de la ley y a los derechos fundamentales, oponiéndose a doctrinas igualitaristas como el socialismo, el comunismo y el anarquismo que buscan la paridad política por intermedio de la transformación de la economía y el fin de las divisiones de clases y de los privilegios de ciertos sectores de la sociedad. En consecuencia, la democracia es compatible con el liberalismo si se la considera sólo desde el punto de vista de su fórmula política, es decir, la defensa de la soberanía popular frente al autoritarismo, y no teniendo en cuenta su demanda a favor del igualitarismo. Es importante tener en cuenta que este no es el primer trabajo en el que Bobbio profundiza sobre tales conceptos. Entre los años 1977 y 1979 redactó, dentro del campo de la filosofía jurídica, su obra titulada Igualdad y Libertad, incluida en los volúmenes II y III de la Enciclopedia italiana del Novecento, donde igualmente desarrolló el estudio de esa controversia. En ambos tratados puede notarse como intenta ─ en ese afán que tiene casi obsesivo podría decirse─ distinguir y matizar ambas nociones. Esta metodología de separar distintos conceptos específicos a fin de esclarecer sus conjeturas da cuenta de su inclinación hacia la filosofía analítica , del notorio influjo proveniente del neopositivismo o positivismo lógico, corriente que considera que es preferible aclarar los significados de expresiones ya conocidas más que incorporar nuevos términos para explicarlas, como así también a su acercamiento a la fenomenología de Edmund Husserl, tema central de su tesis de Licenciatura en Filosofía de 1934, quien opinaba que estudiar las cosas en esencia tal y como se presentan en la conciencia, es decir, sus significados más allá de la existencia real, era la base del conocimiento científico. Ese es el motivo por el cuál Bobbio no intenta instaurar conceptos inéditos en su análisis, sino que toma selectivamente aquellos elaborados por importantes personalidades del pensamiento político de todos los tiempos y que considera claves, y los explica, desmenuza y profundiza desde su perspectiva. Tanto es así que, a lo largo de todo el texto, uno se encuentra con una gran cantidad de eminentes eruditos mencionados, desde Aristóteles pasando por Hobbes, Locke, Rosseau, Adam Smith, Marx, Wilhelm von Humboldt, Constant hasta Mazzini, Cavour, von Hayek, Nozick y el mismísimo Croce, de los cuáles toma sus construcciones teóricas para elaborar y sostener sus argumentos. Por ejemplo, para trabajar sobre la definición substancial de libertad se remonta a las argumentaciones de importantes filósofos como John Locke y su teoría de la libertad en el goce de los derechos naturales e Immanuel Kant y su estudio relativo a la libertad moral de los individuos, pero principalmente inquiere sobre los aportes realizados por el Barón de Montesquieu y por Jean Jacques-Rosseau. De estos últimos desarrolló respectivamente los conceptos de libertad negativa─capacidad del sujeto de hacer lo que las leyes permiten sin impedimentos─ asociada al liberalismo y libertad positiva─ capacidad de autonomía y participación en las acciones─ asociada a los sistemas democráticos. Si bien estos postulados son mencionados en las dos últimas páginas del libro, es en Igualdad y libertad donde están desarrollados de forma más acabada, por lo cuál, para entender el planteo final de Bobbio es necesario haber leído previamente ese trabajo; de otro modo ese final resulta un tanto indefinido. Luego de profundizar sobre las definiciones clásicas, lo que hace es incorporar las contribuciones que durante el siglo XIX hicieron notables pensadores del liberalismo a la elaboración de las ideas de libertad e igualdad. Tal es el caso del filósofo utilitarista John Stuart Mill, autor del Ensayo sobre la libertad, y su postura a favor de un liberalismo radical y democrático que contemple la ampliación del sufragio y garantice la igualdad puesto que, según consideraba, la desigualdad social y la tiranía del gobierno eran los peores amenazas para la libertad, y el político francés Alexis de Tocqueville quien desde su obra cumbre La Democracia en América promovía un liberalismo conservador y no democrático ya que, para él, el mayor peligro para la libertad y cualquier intento de convivencia civil era el caer en lo que denominaba la tiranía de la mayoría, un proceso por el cuál la nivelación social podía terminar en el despotismo. El aumento paulatino de este temor condujo la cuestión hacia el debate sobre cuál era la aptitud de los regímenes democráticos para dominar los conflictos de una sociedad compleja y el peligro de que terminaran cayendo en la ingobernabilidad. En los últimos capítulos incorpora como pináculo del progreso del pensamiento liberal la elaboración teórica de los máximos exponentes del neoliberalismo económico y político en el siglo XX como fueron el economista austriaco Friedrich von Hayek y Robert Nozick, comparando sus semejanzas y diferencias con la teoría clásica, sobre todo en su defensa del estado mínimo contra el estado de bienestar y en la intransigencia de proteger la libertad individual y el derecho al goce de las posesiones lícitamente obtenidas en base al sacrificio personal. Aunque en todo el texto se puede notar una sucesión cronológica del pensamiento liberal, lo que Bobbio hace no es una historia general, sino que siempre mantiene como eje principal de su investigación la construcción de las nociones abstractas de libertad e igualdad. Al mismo tiempo, esta contraposición de proposiciones nos abre camino para encontrarnos con otra práctica que es un clásico en su forma de indagar y que utiliza no sólo en éste sino en la mayoría de sus libros: el buscar todo el tiempo poner en discusión las diferentes corrientes con la intención de dejar abierta la posibilidad del debate y la polémica con otros intelectuales contemporáneos, por lo cuál tampoco intenta alcanzar conclusiones totalizantes, tan reprochadas por el método formalista al que es adepto, ya que todos sus razonamientos dan lugar a objeciones y profundizaciones.
Por último y a modo de cierre, Bobbio plantea la visión de aquél que no se hace muchas ilusiones respecto del futuro al que se orientan las democracias modernas. Él mismo se ha considerado como un “iluminista pesimista” ─lo cuál no significa que sea derrotista─, ya que su visión del mundo es políticamente realista y su filosofía profundamente racionalista. Para él, no deben buscarse soluciones simples al problema de la fragmentación del poder de los regímenes democráticos─ producto de la estructural contradicción entre liberalismo y democracia─ que puede conducirlos a la incapacidad de gobernar y a buscar remedios alternativos de fácil y rápido acceso, como pueden ser los regímenes totalitarios y autocráticos y las consecuencias que esto arrastra. En su opinión, la cuestión es mucho más de fondo de lo que se cree y una posible vía de resolución es conquistar nuevos espacios para la participación popular lo cuál no es simple e inmediato, sino que requiere de una gradual, lenta y dificultosa transformación. En este punto puede vislumbrarse su compromiso con el ideario liberal socialista ya que, con la conquista de nuevos espacios, se está refiriendo precisamente a la ampliación de los derechos humanos que comprenden aquellos que permiten la satisfacción de las necesidades básicas, incluyendo los de tinte socialista. El acrecentar la racionalidad ante la posibilidad de un futuro peor es una fuerte convicción implícita en todo el pensamiento de Bobbio , supeditada a su concepción no evolucionista respecto al curso de la historia. Él no considera que la historia se encamine hacia un constante mejorar, sino que el porvenir puede ser tan malo como el pasado por lo cuál, es importante volver la vista hacia los hechos históricos como una escuela que permita aprender a no repetir antiguos errores. Bajo esta concepción circular se desarrolla toda su obra sobre historia de la filosofía, siempre orientada a transformar el destino antes que a esperar pasivamente lo inevitable.
A fin de alcanzar algún tipo de conclusión, podría decirse que Liberalismo y Democracia es un claro exponente del pensamiento bobbiano. En él convergen sus influencias historicistas, neopositivistas, racionalistas, formalistas y neoiluministas, así como también se hace manifiesta su metodología comparativa y la sistemática aclaración de conceptos. Si bien Bobbio trata de manipularla de la mejor manera posible, esta última técnica de razonar conlleva el riesgo de quedarse en esa clarificación conceptual y perderse de intentar resolver los problemas de fondo. Por momentos, las largas descripciones y múltiples citas de autores se transforman en un mare mágnum de nombres contenido en muy pocas páginas que parecen pertenecer a una etapa de trabajo previa al análisis del problema central de la relación dialéctica entre libertad e igualdad, dando pie a que el lector desprevenido interprete el texto como si fuera una especie de sinopsis de historia del pensamiento. Pese a esta dificultad, es justo destacar como Bobbio apela a su poder de síntesis para que en ese breve compendio tengan lugar tantas posturas diferentes en una concatenación lógica y precisa. Es cierto también que es muy difícil aislar esta obra de las demás elaboraciones de este autor ya que los temas tratados aquí son, junto con la defensa de los derechos del hombre, las inquietudes que han marcado el curso de toda una compleja compilación de producciones filosóficas. En cuanto al cierre que le da al razonamiento, demuestra aún conservar parte de su antiguo compromiso como militante político ya que opina con ineludible subjetividad, más que dentro del universo ideal de la teoría, en función de introducir sus convicciones en el mundo real.
Bibliografía consultada:
BOBBIO, NORBERTO, Liberalismo y Democracia, F. C. E, México D. F, 1989.
BOBBIO, NORBERTO, Igualdad y Libertad, Ediciones Paidós, I. C. E de la Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona, 1993.
1977( volumen II) 1979 (volumen III) Instituto de la Enciclopedia Italiana, Roma.
BOBBIO, NORBERTO, ¿Podrá sobrevivir la Democracia?. En: Los límites de la Democracia, CLACSO, Buenos Aires, 1985.
BOBBIO, NORBERTO, La teoría de las formas de gobierno, F. C. E., México D. F., 1987.
BOBBIO, NORBERTO, Estudio de Historia de la Filosofía: De Hobbes a Gramsci , Editorial Debate, Madrid, 1985.
Nadie puede dudar que el filósofo y jurista Norberto Bobbio sea una de los intelectuales que más se ha destacado dentro del pensamiento italiano a lo largo del siglo XX. Su extensa obra incluye numerosos artículos, compendios y libros enteros dedicados fundamentalmente a temas relacionados con la historia de la filosofía y del pensamiento político y con la teoría jurídica. Nacido en el año 1909 en la ciudad de Turín donde se radicó toda su vida, cursó simultáneamente sus estudios superiores en las áreas de Derecho y Filosofía durante la convulsionada década de 1930, y posteriormente se desempeñó como catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía política hasta su retiro en 1979. En materia política fue un declarado opositor al fascismo al que calificó como “una pesadilla” y al perfil totalitario de Benito Mussolini. A partir de 1934 su militancia antifascista lo llevó primero a formar junto con otros amigos la agrupación Giustizia e Libertà y luego a presentarse en las elecciones municipales de 1946 como candidato por el Partito d’Azione, producto de la fusión entre su agrupación y el movimiento liberalsocialista. Esa fue su única experiencia como parte de una estructura partidaria ya que, tras el fracaso electoral, el partido se disolvió y de allí en más su actividad política estaría dirigida hacia la opinión escrita y a algunas conferencias públicas, siempre conservando su ideología socialista-liberal, pero desde un lugar más marginal. Respecto a su carácter intelectual y a las influencias que ha recibido en el transcurso de su formación profesional, puede decirse que muchas fueron las corrientes científicas y filosóficas que dejaron una huella en el desarrollo de su pensamiento. Desde sus primeros tiempos como recién graduado, Bobbio sintió la influencia del filósofo idealista Giovanni Gentile, aunque la adhesión de éste al régimen fascista lo terminó decepcionando. Esta situación lo llevó a acercarse más a otro importante seguidor de la “filosofía del espíritu” de G W F Hegel en Italia por aquellos tiempos, pero antifascista a ultranza: el filósofo, historiador y político Benedetto Croce. La figura de Croce fue realmente crucial para Bobbio porque con él no sólo desarrolló su perfil idealista sino que también se acercó al historicismo. Su inclinación manifiesta desde sus tiempos como estudiante a dedicarse a temas históricos se vio reforzada por la teoría de Croce quien consideraba que había que ver al pasado en términos del presente, estudiando la historia desde la filosofía. Esta corriente interpretativa se presenta claramente como opuesta al positivismo científico imperante durante todo el siglo XIX, ya que, en lugar de intentar buscar para la historia leyes generales inspiradas en la metodología experimental de las Ciencias Naturales plantea la necesidad de considerar de forma relativa los rasgos específicos e individuales de cada situación histórica, la cuál es única e irrepetible. Si bien Bobbio en un primer momento se nutrió de esta doctrina, su influencia absoluta no perduró mucho tiempo en su pensamiento. Durante su edad madura tendió a relativizar estas teorías, aceptando al historicismo sólo en parte, principalmente en el punto en que plantea que la cultura, así como la filosofía, son productos que varían según la época en la que se desarrollan y en la que se interpretan, es decir, el estudio del mundo cultural en el que está inserta la historia no puede realizarse desde una posición externa, sino que está condicionado por el punto de vista y la percepción que tiene de los hechos el historiador. Este es un rasgo que va a ser característico en los trabajos de este autor pertenecientes a las décadas del 1960,1970 y 1980, los cuáles comprenden la mayor parte de sus obras más destacadas. Sus estudios sobre historia de la filosofía no van a ser sobre casos generales, sino sobre casos específicos, teniendo en cuenta el contexto histórico de los sucesos, teorías y doctrinas analizadas, y donde sus comentarios y aportes teóricos serán incorporados en función de su cualidad de filósofo liberal-progresista.
Toda esta sintética exposición de la figura y el talante intelectual de Norberto Bobbio, sirven de preludio para examinar un libro escrito en 1985 que no suele figurar entre sus obras cumbres como el Diccionario de Política, Contribución a la teoría del Derecho, De Hobbes a Marx, o El positivismo jurídico: Liberalismo y Democracia. Este breve trabajo tiene como tema principal el planteo y posterior análisis reflexivo de la relación antagónica y conflictiva que existe entre la idea de libertad ─ defendida a ultranza por el liberalismo en su carácter individual─ y la idea de igualdad─ en la cuál se basa desde sus orígenes la doctrina democrática. Estos dos valores morales, políticos y jurídicos son considerados como imprescindibles para el desarrollo del modelo liberal de instaurar repúblicas democráticas en contraposición a los antiguos estados autoritarios y paternalistas─vinculados a la noción de estado máximo─, con una actuación del Estado limitada sólo a garantizar la libertad del goce de los derechos individuales y a no intervenir en el curso natural de las fuerzas económicas─el avance de la concepción de estado mínimo─. La contrariedad surge cuando el reclamo democrático de igualdad que ambiciona el desarrollo conjunto de la comunidad amenaza con reducir la esfera de libertad particular de los miembros que la componen. Por consiguiente, el ideal liberal sólo admite la equidad parcialmente, sobre todo en lo que compete al uso de la ley y a los derechos fundamentales, oponiéndose a doctrinas igualitaristas como el socialismo, el comunismo y el anarquismo que buscan la paridad política por intermedio de la transformación de la economía y el fin de las divisiones de clases y de los privilegios de ciertos sectores de la sociedad. En consecuencia, la democracia es compatible con el liberalismo si se la considera sólo desde el punto de vista de su fórmula política, es decir, la defensa de la soberanía popular frente al autoritarismo, y no teniendo en cuenta su demanda a favor del igualitarismo. Es importante tener en cuenta que este no es el primer trabajo en el que Bobbio profundiza sobre tales conceptos. Entre los años 1977 y 1979 redactó, dentro del campo de la filosofía jurídica, su obra titulada Igualdad y Libertad, incluida en los volúmenes II y III de la Enciclopedia italiana del Novecento, donde igualmente desarrolló el estudio de esa controversia. En ambos tratados puede notarse como intenta ─ en ese afán que tiene casi obsesivo podría decirse─ distinguir y matizar ambas nociones. Esta metodología de separar distintos conceptos específicos a fin de esclarecer sus conjeturas da cuenta de su inclinación hacia la filosofía analítica , del notorio influjo proveniente del neopositivismo o positivismo lógico, corriente que considera que es preferible aclarar los significados de expresiones ya conocidas más que incorporar nuevos términos para explicarlas, como así también a su acercamiento a la fenomenología de Edmund Husserl, tema central de su tesis de Licenciatura en Filosofía de 1934, quien opinaba que estudiar las cosas en esencia tal y como se presentan en la conciencia, es decir, sus significados más allá de la existencia real, era la base del conocimiento científico. Ese es el motivo por el cuál Bobbio no intenta instaurar conceptos inéditos en su análisis, sino que toma selectivamente aquellos elaborados por importantes personalidades del pensamiento político de todos los tiempos y que considera claves, y los explica, desmenuza y profundiza desde su perspectiva. Tanto es así que, a lo largo de todo el texto, uno se encuentra con una gran cantidad de eminentes eruditos mencionados, desde Aristóteles pasando por Hobbes, Locke, Rosseau, Adam Smith, Marx, Wilhelm von Humboldt, Constant hasta Mazzini, Cavour, von Hayek, Nozick y el mismísimo Croce, de los cuáles toma sus construcciones teóricas para elaborar y sostener sus argumentos. Por ejemplo, para trabajar sobre la definición substancial de libertad se remonta a las argumentaciones de importantes filósofos como John Locke y su teoría de la libertad en el goce de los derechos naturales e Immanuel Kant y su estudio relativo a la libertad moral de los individuos, pero principalmente inquiere sobre los aportes realizados por el Barón de Montesquieu y por Jean Jacques-Rosseau. De estos últimos desarrolló respectivamente los conceptos de libertad negativa─capacidad del sujeto de hacer lo que las leyes permiten sin impedimentos─ asociada al liberalismo y libertad positiva─ capacidad de autonomía y participación en las acciones─ asociada a los sistemas democráticos. Si bien estos postulados son mencionados en las dos últimas páginas del libro, es en Igualdad y libertad donde están desarrollados de forma más acabada, por lo cuál, para entender el planteo final de Bobbio es necesario haber leído previamente ese trabajo; de otro modo ese final resulta un tanto indefinido. Luego de profundizar sobre las definiciones clásicas, lo que hace es incorporar las contribuciones que durante el siglo XIX hicieron notables pensadores del liberalismo a la elaboración de las ideas de libertad e igualdad. Tal es el caso del filósofo utilitarista John Stuart Mill, autor del Ensayo sobre la libertad, y su postura a favor de un liberalismo radical y democrático que contemple la ampliación del sufragio y garantice la igualdad puesto que, según consideraba, la desigualdad social y la tiranía del gobierno eran los peores amenazas para la libertad, y el político francés Alexis de Tocqueville quien desde su obra cumbre La Democracia en América promovía un liberalismo conservador y no democrático ya que, para él, el mayor peligro para la libertad y cualquier intento de convivencia civil era el caer en lo que denominaba la tiranía de la mayoría, un proceso por el cuál la nivelación social podía terminar en el despotismo. El aumento paulatino de este temor condujo la cuestión hacia el debate sobre cuál era la aptitud de los regímenes democráticos para dominar los conflictos de una sociedad compleja y el peligro de que terminaran cayendo en la ingobernabilidad. En los últimos capítulos incorpora como pináculo del progreso del pensamiento liberal la elaboración teórica de los máximos exponentes del neoliberalismo económico y político en el siglo XX como fueron el economista austriaco Friedrich von Hayek y Robert Nozick, comparando sus semejanzas y diferencias con la teoría clásica, sobre todo en su defensa del estado mínimo contra el estado de bienestar y en la intransigencia de proteger la libertad individual y el derecho al goce de las posesiones lícitamente obtenidas en base al sacrificio personal. Aunque en todo el texto se puede notar una sucesión cronológica del pensamiento liberal, lo que Bobbio hace no es una historia general, sino que siempre mantiene como eje principal de su investigación la construcción de las nociones abstractas de libertad e igualdad. Al mismo tiempo, esta contraposición de proposiciones nos abre camino para encontrarnos con otra práctica que es un clásico en su forma de indagar y que utiliza no sólo en éste sino en la mayoría de sus libros: el buscar todo el tiempo poner en discusión las diferentes corrientes con la intención de dejar abierta la posibilidad del debate y la polémica con otros intelectuales contemporáneos, por lo cuál tampoco intenta alcanzar conclusiones totalizantes, tan reprochadas por el método formalista al que es adepto, ya que todos sus razonamientos dan lugar a objeciones y profundizaciones.
Por último y a modo de cierre, Bobbio plantea la visión de aquél que no se hace muchas ilusiones respecto del futuro al que se orientan las democracias modernas. Él mismo se ha considerado como un “iluminista pesimista” ─lo cuál no significa que sea derrotista─, ya que su visión del mundo es políticamente realista y su filosofía profundamente racionalista. Para él, no deben buscarse soluciones simples al problema de la fragmentación del poder de los regímenes democráticos─ producto de la estructural contradicción entre liberalismo y democracia─ que puede conducirlos a la incapacidad de gobernar y a buscar remedios alternativos de fácil y rápido acceso, como pueden ser los regímenes totalitarios y autocráticos y las consecuencias que esto arrastra. En su opinión, la cuestión es mucho más de fondo de lo que se cree y una posible vía de resolución es conquistar nuevos espacios para la participación popular lo cuál no es simple e inmediato, sino que requiere de una gradual, lenta y dificultosa transformación. En este punto puede vislumbrarse su compromiso con el ideario liberal socialista ya que, con la conquista de nuevos espacios, se está refiriendo precisamente a la ampliación de los derechos humanos que comprenden aquellos que permiten la satisfacción de las necesidades básicas, incluyendo los de tinte socialista. El acrecentar la racionalidad ante la posibilidad de un futuro peor es una fuerte convicción implícita en todo el pensamiento de Bobbio , supeditada a su concepción no evolucionista respecto al curso de la historia. Él no considera que la historia se encamine hacia un constante mejorar, sino que el porvenir puede ser tan malo como el pasado por lo cuál, es importante volver la vista hacia los hechos históricos como una escuela que permita aprender a no repetir antiguos errores. Bajo esta concepción circular se desarrolla toda su obra sobre historia de la filosofía, siempre orientada a transformar el destino antes que a esperar pasivamente lo inevitable.
A fin de alcanzar algún tipo de conclusión, podría decirse que Liberalismo y Democracia es un claro exponente del pensamiento bobbiano. En él convergen sus influencias historicistas, neopositivistas, racionalistas, formalistas y neoiluministas, así como también se hace manifiesta su metodología comparativa y la sistemática aclaración de conceptos. Si bien Bobbio trata de manipularla de la mejor manera posible, esta última técnica de razonar conlleva el riesgo de quedarse en esa clarificación conceptual y perderse de intentar resolver los problemas de fondo. Por momentos, las largas descripciones y múltiples citas de autores se transforman en un mare mágnum de nombres contenido en muy pocas páginas que parecen pertenecer a una etapa de trabajo previa al análisis del problema central de la relación dialéctica entre libertad e igualdad, dando pie a que el lector desprevenido interprete el texto como si fuera una especie de sinopsis de historia del pensamiento. Pese a esta dificultad, es justo destacar como Bobbio apela a su poder de síntesis para que en ese breve compendio tengan lugar tantas posturas diferentes en una concatenación lógica y precisa. Es cierto también que es muy difícil aislar esta obra de las demás elaboraciones de este autor ya que los temas tratados aquí son, junto con la defensa de los derechos del hombre, las inquietudes que han marcado el curso de toda una compleja compilación de producciones filosóficas. En cuanto al cierre que le da al razonamiento, demuestra aún conservar parte de su antiguo compromiso como militante político ya que opina con ineludible subjetividad, más que dentro del universo ideal de la teoría, en función de introducir sus convicciones en el mundo real.
Bibliografía consultada:
BOBBIO, NORBERTO, Liberalismo y Democracia, F. C. E, México D. F, 1989.
BOBBIO, NORBERTO, Igualdad y Libertad, Ediciones Paidós, I. C. E de la Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona, 1993.
1977( volumen II) 1979 (volumen III) Instituto de la Enciclopedia Italiana, Roma.
BOBBIO, NORBERTO, ¿Podrá sobrevivir la Democracia?. En: Los límites de la Democracia, CLACSO, Buenos Aires, 1985.
BOBBIO, NORBERTO, La teoría de las formas de gobierno, F. C. E., México D. F., 1987.
BOBBIO, NORBERTO, Estudio de Historia de la Filosofía: De Hobbes a Gramsci , Editorial Debate, Madrid, 1985.
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